domingo, 26 de abril de 2015

Bullying puede afectarte psicológicamente incluso 40 años después

El bullying se puede dar de diversas maneras ya sea hostigamiento, físico, verbal, psicológico, virtual entre otros cosas, dado a que es un comportamiento agresivo e internacional, que supone un desbalance de poder que se repite a lo largo del tiempo. En este caso también están incluidos las modalidades como las amenazas, el pedido de dinero, el acoso sexual, los insultos o agresiones físicos y la generación de rumores.

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Es una realidad que asusta, pero los niños que han sufrido por los abusos del bullying, pueden experimentar daños de carácter físico y mental incluso 40 años después del acoso, según informó un estudio publicado por el King College de Londres.

Tras hacer un seguimiento a 7.771 personas que nacieron en 1958 -desde el momento en que cumplieron 7 años hasta el año pasado-, se concluyó que aquellos que fueron intimidados constantemente cuando eran pequeños, tenían un riesgo mucho más alto de caer en enfermedades como la depresión y la ansiedad, además de tener una peor calidad de vida cuando cumplieron 50 años.

Una vez terminada la investigación, los especialistas siguieron observando a los menores para ver si los efectos del bullying perduraban en sus vidas. Varios años después, se hicieron diferentes estudios: algunos en torno a los efectos psicológicos y de salud entre sus 23 y 50 años; otro por problemas psiquiátricos a los 45; y un último de funcionamiento cognitivo, relaciones sociales y bienestar a los 50.

Se concluyó que las personas que sufrieron maltrato infantil por parte de sus compañeros, tenían mayores posibilidades de una vida con peor salud física y mental, además de facultades mentales más disminuidas.

El estudio encontró que aquellos que fueron intimidados en la infancia eran más propensos a tener una peor salud física y mental en su adultez, así como también un menor funcionamiento cognitivo cuando cumplieron 50 años. Además, se descubrió que quienes fueron intimidados constantemente, tenían una tendencia más clara a estar deprimidos y a pensamientos suicidas.

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Como si no fuera suficiente, además hubo repercusiones económicas para quienes fueron intimidados en la infancia. Se descubrió que la mayoría de las personas que fueron víctimas de bullying gozaban de una menor educación, así como de mayores posibilidades de encontrarse desempleados y ganar menos dinero.

Las relaciones sociales también se vieron afectadas, pues las víctimas de acoso tenían menos probabilidades de tener una relación amorosa y tenían menos amigos a los 50 años.

Louise Arsenault, autora del estudio, dijo que los profesores tienen que alejarse de cualquier percepción de que la intimidación es sólo una parte inevitable del proceso de crecimiento. “Los padres y las autoridades deben ser conscientes de que lo que sucede en el patio de la escuela puede tener repercusiones a largo plazo para los niños”.

Al hacer registro de cómo afecta el bullying a otros factores, como al coeficiente intelectual (CI) infantil, la vida emocional y nivel socioeconómico de las personas, se concluyó que el arraigo de la intimidación se mantuvo a lo largo de los años, afectando dichas áreas.

En Gran Bretaña existe una fuerte campaña al respecto. Lucie Russel, la directora de medios de comunicación de Mentes Jóvenes, una institución que vela por la protección de los menores en Inglaterra, hizo énfasis en el hecho de que los efectos de la intimidación no son pasajeros, teniendo secuelas de por vida para quienes fueron intimidados. “El acoso es traumático y doloroso para todos los jóvenes que lo experimentan, y su impacto a largo plazo puede conducir a un daño psicológico por muchos años”.

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La directora de una organización internacional para prevenir el acoso escolar, Emma-Jane, mencionó que hoy más que nunca, los niños se enfrentan a distintos tipos de amenazas en internet, destacando el bullying cibernético y el trolling, exigiendo que se tomen medidas más rápidas para prevenir estas conductas. “Sólo podemos asumir que las consecuencias de la intimidación podría ser aún más perjudiciales para las generaciones futuras. Necesitamos una revisión urgente de cómo se aborda el acoso y el ciberacoso y asegurar que los niños que son intimidados reciban el apoyo que desesperadamente necesitan”.

Hay mucho que hacer al respecto, pero se espera que en el futuro, los padres que enseñan a sus hijos a leer, lavar sus dientes y tener modales, incluyan en su repertorio cotidiano el bullying como un hecho reprochable. Porque así como la intimidación tiene consecuencias que perduran, la educación al respecto también puede hacerlo.

Fuente: Acción Preferente

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